Cultura y liderazgo innovador en la empresa

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Que la innovación es una característica fundamental para conseguir el crecimiento empresarial ya no es un secreto conocido solo por unos pocos.  La transformación cultural es parte activa de los nuevos tejidos empresariales que apuestan por estructuras horizontales de negocio donde el trabajo en equipo y la comunicación forman parte de los pilares básicos de su ADN. La irrupción de nuevas tecnologías, la apertura a nuevos mercados, el crecimiento empresarial son factores que provocan la necesidad de un cambio cultural. La innovación marca los retos que tiene que abordar la cultura.

Estamos en un momento protagonizado por la innovación y la transformación constante, donde las culturas o los modelos de liderazgo no quedan exentos de dicha necesidad de cambio. 

Muy preparada está aquella empresa que no tenga que abordar un proceso de Transformación Cultural. 

Independientemente del sector o del mercado, la innovación impacta en las diferentes formas de ejercer liderazgo, apostando por nuevos modelos que dejan atrás estructuras jerarquizadas o rígidas donde la comunicación y cualquier tipo de feedback era casi inexistente.

De hecho, no es casualidad que las empresas que lideran la innovación del momento sean aquellas que han reestructurado sus organizaciones con modelos horizontales donde el foco de los procesos se posiciona en el cliente y en el empleado. Los modelos más horizontales buscan tener una mayor agilidad ante las necesidades de cambio, evitando tener jerarquías de control que ralentizan la atención de nuevas necesidades. Ante este nuevo escenario de constante cambio, las empresas reflexionan sobre el reto de sostener el crecimiento de la innovación a lo largo del tiempo. ¿Cómo conseguirlo? La respuesta es clara: a través de la construcción de una cultura de alta confianza, la cual, es el fruto del liderazgo. Te lo contamos a continuación.

¿Qué es el liderazgo innovador en la empresa?

El concepto de “liderazgo innovador” está presente en un alto porcentaje de empresas que hoy en día miran hacia al futuro con objetivos firmes de crecimiento y cambio. Para conseguirlo, es fundamental que la cultura corporativa promueva el empoderamiento interno de los empleados, proporcionándoles así la posibilidad de sentirse totalmente libres para proponer sugerencias, cambios e incluso posibles mejoras.

Es importante tener en cuenta que los empleados nutren sus ideas estando en contacto con clientes, procesos de la compañía, retos de negocio… y son los que les dan respuesta. Es una fuente de conocimiento del mercado que se debe de aprovechar. 

Los entornos de confianza generados por los managers aumentan las posibilidades de que se recoja esa información. El reconocimiento, la comunicación bidireccional, la escucha activa y el agradecimiento son condiciones sine qua non para lograr un empoderamiento interno que perdure en el tiempo. Es importante prestar especial atención en que la comunicación sea recíproca entre cualquier nivel de la jerarquía interna de los equipos. Para ello, la escucha activa es fundamental para conseguirlo.

Ahora bien, una cosa es ser un buen líder con excelentes cualidades para liderar y otra es conseguir llevar a cabo un liderazgo innovador con el que dirigir de forma eficaz estas nuevas situaciones que se presentan.

Consulta nuestra línea de trabajo de liderazgo para profundizar sobre cómo llevamos trabajamos con líderes. 

¿Influencia de la cultura empresarial en el estilo de liderazgo?

La cultura de confianza y el tipo de liderazgo elegido son dos características fundamentales para conseguir establecer un camino de éxito hacia la innovación. Tanto la cultura como el liderazgo deben caminar de manera paralela y de la mano en este nuevo sendero que nos lleva hasta innovadoras estructuras de negocio. 

Imaginemos que la compañía decide adentrarse en un nuevo mercado (estrategia de negocio), necesitará diseñar una cultura acorde con ese reto. En la definición de la cultura tenemos: Misión, Visión, Valores, Organización, Procesos y Modelo de liderazgo que deberán estar adaptadas a dicho mercado. En una fase de exploración es interesante recoger las observaciones de todos los miembros de la compañía, por tanto necesitará líderes accesibles, necesitará reuniones frecuentes, necesitará líderes innovadores. 

Además, hay que tener en cuenta que un liderazgo innovador es un concepto estrechamente vinculado con los directivos y personas con responsabilidad dentro de una organización. Y es que el éxito de una empresa se consigue, en parte, gracias al tipo de liderazgo que se ejerce y a la innovación que se implementa dentro de la cultura de la empresa.

El liderazgo innovador, por lo tanto, va mucho más allá de conseguir ser un buen líder, es una herramienta fundamental a través de la cual poder conseguir los objetivos y metas corporativas marcadas. Para conseguirlo, es necesario identificar dentro de la compañía quiénes podrían ser esas personas capaces de ser líderes de innovación, aportando conocimientos destacables y consiguiendo las metas empresariales establecidas. Todo de una manera completamente disruptiva y olvidando cualquier tipo de jerarquía del pasado.

7 claves para conseguir un modelo de liderazgo innovador en la empresa

Un modelo de liderazgo innovador debe ser llevado a cabo por una persona capaz de observar, aprender y desarrollar. Un liderazgo innovador debe contar con valores capaces de inspirar el comportamiento de profesionales ante diferentes decisiones y acciones. Por ello, cualquier modelo de liderazgo innovador debe contar en su base con estas 7 claves indispensables para conseguirlo:

 

1. Capacidad para generar inspiración

Un modelo de liderazgo innovador conecta la aportación individual con los altos propósitos de la organización. Así el empleado conoce el rumbo de la compañía y puede valorar otras formas de llegar al mismo. Por ello, los líderes no son responsables repletos de tareas sino creadores de equipos y de ideas donde prima la escucha y el feedback. Además, un modelo de liderazgo innovador debe contar con personas carismáticas, empáticas y capaces de multiplicar lo bueno de cada proyecto cuando se trabaja en equipo.

2. Visión estratégica

Aunque una cultura y un liderazgo innovador suele apostar por estructuras horizontales, es necesario dibujar una hoja de ruta clara con la que poder ir evaluando de manera práctica el avance de cualquier acción, proyecto u objetivo.

3. Innovar para impactar

Un líder innovador debe ser capaz de adelantarse a cualquier tendencia, crecimiento o novedad. Gracias a su observación o la observación de los miembros del equipo. Debe tener una rutina constante de escucha.  

4. Orientación a resultados

Obviamente este modelo también debe estar enfocado en conseguir los resultados de negocio. La innovación es el medio o largo plazo, pero los objetivos se consiguen trabajando hoy, mañana… debe ser capaz de equilibrar la presión sobre el alcance de los objetivos con la construcción del proyecto futuro. 

5. Orientación a personas

Las personas son las que generan innovación, cuidar su bienestar es una estrategia de negocio y una filosofía empresarial. Las compañías Great Place to Work destacan por cuidar a las personas y a los resultados como forma de hacer negocios. 

El liderazgo innovador atiende a las necesidades de las personas de su equipo y a atenderlas. La conciliación, el reconocimiento, el desarrollo o la celebración tienen que tener hueco en la agenda. 

 6. Escucha activa 

Sin duda, la escucha activa, la comunicación y la posibilidad de generar “feedback” son tres características fundamentales para conseguir una cultura y un liderazgo innovador donde todos sean parte del cambio.

7. Visión inclusiva

Un líder innovador debe ser una persona inclusiva, es decir, un profesional capaz de llevar a cabo una gestión eficaz de la diversidad de los equipos para que así todos los puntos de vista y experiencias tengan cabida. Sin duda, la diversidad en los equipos es un claro sinónimo de nuevas oportunidades enriquecedoras e innovadoras.

 

Hay que tener en cuenta que para convertirse en un líder innovador es necesario tener muy presente estos rasgos mencionados y alcanzarlos con la voluntad activa de realizar el cambio. El cambio hacia una cultura y un liderazgo innovador puede comenzar siendo un proceso de superación, resistencia y agilidad, pero con el paso del tiempo y siempre y cuando se aborde de la forma correcta, puede convertirse en una oportunidad única con la que empoderar una organización. 

Equipo Great Place to Work®